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Por qué Trump debería salvar DACA

February 3, 2017
By: 
Dorothy Leland

En los últimos meses se ha debatido mucho acerca de América y de lo que significa ser americano.

Esta es la persona a quien yo llamo americano: el niño que crece en una de nuestras comunidades y se hace amigo de nuestros niños; que absorbe nuestros valores mientras que ayuda a tender puentes entre culturas; que aprende nuestro idioma a pesar de haber crecido con otro; que va a la escuela cada día con sueños de alcanzar un futuro brillante; que evita los peligros que suele conllevar el crecer en la pobreza; que se empeña en ir a la universidad a pesar de que nadie antes en su familia lo haya hecho; que aporta una perspectiva nueva a la investigación universitaria que contribuye positivamente a nuestro estado, a nuestra nación y al mundo entero; y que es generoso con la comunidad, siguiendo el ejemplo de los muchos que le apoyaron a lo largo de su difícil trayectoria.

En UC Merced hay cientos de estudiantes con historias como ésta, y nuestro campus y nuestra región indudablemente se han beneficiado con su presencia. Es por eso que le pido encarecidamente a la nueva administración Trump que apoye el programa federal de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, en inglés, Deferred Action for Childhood Arrivals (DACA).

Convertida en ley por el presidente Barack Obama en el 2012, DACA le permite a estudiantes indocumentados que cumplen con estrictos requisitos, el poder trabajar legalmente en los Estados Unidos sin miedo a que les deporten. DACA requiere que estos jóvenes -también conocidos como dreamers- no hayan sido condenados por ninguna felonía o delito menor serio y que no supongan una amenaza para nuestra seguridad nacional.

Para calificar para DACA el solicitante debe de haber vivido continuamente en los Estados Unidos desde el 15 de junio del 2007; tener como mínimo 15 años de edad; ser actualmente estudiante, haberse graduado de preparatoria o haber obtenido el diploma equivalente GED; o ser un veterano del ejército que haya recibido una baja honorable.

DACA le permite a estos estudiantes beneficiar a nuestra sociedad trabajando en investigación punta, contribuyendo a generar nuevos conocimientos que tienen el potencial de mejorar la calidad de vida de las personas en Estados Unidos y en todo el mundo. Estos jóvenes no son una carga para nuestra economía; al contrario, pueden formar parte del combustible vital del motor económico de nuestro país.

La mayoría de nosotros venimos de familias que llegaron como inmigrantes a esta gran nación, algunas recientemente y otras hace décadas. Todos nos hemos beneficiado de la multitud de etnicidades y culturas que existen aquí, una diversidad que enriquece a nuestra sociedad de forma incalculable.

Los padres de nuestros estudiantes indocumentados no entraron al país legalmente, a menudo debido a la enorme necesidad de escapar la pobreza y la violencia por el bien de sus familias. Pero sus hijos crecieron aquí y se han convertido en parte del gran sueño americano.

Nuestros estudiantes de DACA son americanos en todo lo que importa. Algunos han servido honorablemente en nuestras fuerzas armadas. Cumplen con la ley. Se han esforzado para aprender un idioma diferente, adoptar nuevas costumbres y sobresalir en sus estudios. Son una parte importante de nuestro futuro y me dan esperanzas.

Dorothy Leland es rectora de la Universidad de California, Merced. Puede contactarla a través de este correo electrónico: chancellor@ucmerced.edu.

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