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Cuando necesito inspiración miro a los 600 estudiantes indocumentados de UC Merced

September 8, 2017
By: 
Dorothy Leland

Nada me inspira más que pasear por el campus de UC Merced y hablar con nuestros estudiantes.

Por Dorothy Leland

Cuando estoy cansada o me siento desanimada siempre puedo contar con ellos para revitalizarme con su contagioso compromiso, determinación, motivación y tremendo entusiasmo por las oportunidades que les hemos ayudado a obtener y a materializar.

Entre nuestros increíbles estudiantes, la mayoría de los cuales son primera generación de universitarios y provienen de familias humildes, hay casi 600 indocumentados. Todos nuestros estudiantes me inspiran, pero este grupo es especial.

Como todos los universitarios de primera generación los estudiantes indocumentados cuentan con padres que les apoyan pero que no siempre son capaces de aportarles los consejos y orientación que necesitan. Como todos los estudiantes de familias de bajos recursos los estudiantes indocumentados a menudo tienen que tener uno o más trabajos para mantenerse a ellos mismos y a sus seres queridos.

La situación en la que se encuentran estos estudiantes ahora mismo, básicamente en un limbo, es injusta y cruel, esperando averiguar qué destino Washington les va a imponer. Estos jóvenes merecen protección pero su permanencia en el único país que conocen y el poder continuar con sus sueños han sido puestos en duda.

La Universidad de California es uno de los mejores sistemas universitarios públicos en el mundo y su capacidad de investigación científica no tiene rival. Entre muchos otros ejemplos, tan sólo en UC Merced, nuestros profesores y estudiantes desarrollan formas más efectivas de identificar y tratar el cáncer, un nuevo sistema para controlar y administrar el agua de California, y tecnología solar que ayudará a mover nuestra economía hacia el futuro a la vez que protegemos nuestro planeta.

Los estudiantes universitarios son una parte muy significativa de estos esfuerzos de investigación.

El año pasado Yuriana Aguilar se convirtió en nuestra primera estudiante indocumentada que consigue un Ph.D., investigando el sistema eléctrico del corazón humano en un esfuerzo por predecir y prevenir mejor sus fallos. Su carrera investigadora que acaba de empezar y que tiene el potencial de salvar muchas vidas ahora se encuentra en peligro.

Es imposible cuantificar el impacto positivo que los estudiantes indocumentados han realizado, especialmente aquí, en el Valle de San Joaquín. Son nuestros amigos y vecinos que pagan impuestos y obedecen la ley, y a quienes les apasiona trabajar para mejorar las vidas de sus familias y comunidades.

Los que vinieron a estudiar a UC Merced y a otras universidades del Valle elevan esas contribuciones a un nuevo nivel. A pesar del constante espectro de la deportación, el cual se ha intensificado con la rescisión de DACA, asisten a clase cada día, buscan oportunidades para hacer investigación, realizan voluntariado en el campus y en la comunidad, y sientan un ejemplo positivo para todos nosotros.

Desde muchos puntos de vista, ellos son nuestros estudiantes más ejemplares.¿Por qué sacarles de nuestras universidades y de nuestras ciudades? ¿Cómo podrían nuestras conciencias permitirlo?

Muchos estudiantes indocumentados vienen a UC Merced de todo California. Muchos son del Valle pero casi uno de cada cuatro llegan de Los Angeles buscando, a casi cinco horas de casa, una educación de primer nivel y la oportunidad de construirse un futuro mejor. A pesar de nuestro número menor de inscripciones, casi uno de cada seis estudiantes indocumentados en la Universidad de California están en Merced.

La decisión de terminar con el programa DACA es un grave error pero aún no es demasiado tarde para hacer lo correcto. Dentro de ambos partidos hay defensores de leyes que continuarían protegiendo el DACA, y personalmente le he escrito a muchos legisladores de California y a líderes del Congreso para pedirles que dejen a un lado sus diferencias y que actúen ahora para proteger a nuestros estudiantes y a sus familias.

El Congreso tiene el imperativo moral de hacer todo lo que pueda para corregir esta situación y nosotros como campus seguiremos con nuestra contribución. Nos enorgullece esforzarnos al máximo por los que nos rodean y se enfrentan a los mayores desafíos, y nuestra población de estudiantes indocumentados es una parte crítica de nuestro tejido social como universidad.

Continuaremos asegurando que estos estudiantes reciben el apoyo, servicios y la educación que necesitan,

y lo haremos con todo el cuidado y compasión para ellos y sus familias. Con todo lo que nos han dado, es lo mínimo que podemos hacer por ellos.

Dorothy Leland es la rectora de la Universidad de California, Merced; ella escribió este artículo para el periódico The Merced Sun-Star.

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